Construyendo el Futuro
Un plan integral y visionario para la infraestructura tiene el objetivo de satisfacer las necesidades económicas, sociales y de desarrollo sostenible de Taiwan.
El Yuan Legislativo aprobó el 31 de agosto el presupuesto especial del primer semestre por 3.570 millones de dólares estadounidenses destinados al Programa de Infraestructura para el Futuro (FIDP, siglas en inglés). De septiembre de 2017 a agosto de 2021, esta iniciativa de 14 mil millones de dólares estadounidenses tiene como objetivo satisfacer las necesidades de desarrollo de Taiwan para los próximos 30 años y garantizar que las futuras generaciones gocen de más prosperidad.
Este es el momento oportuno para el FIDP. En los últimos años, en Taiwan, los gastos de inversión en general se han visto aletargados, con la inversión por parte de las agencias gubernamentales y las empresas estatales mostrando un crecimiento negativo. Los fondos para la infraestructura pública también han disminuido año tras año, después de alcanzar el máximo en 2008.
Estas tendencias fueron resaltadas en el Informe de Competitividad Global 2016-2017, publicado por el Foro Económico Mundial (WEF, siglas en inglés) con sede en Ginebra, donde Taiwan se posicionó en el 13O lugar en infraestructura entre las 138 economías estudiadas. En comparación, Taiwan se ubicó en los puestos 12 y 11, respectivamente, en las ediciones de 2015-2016 y 2014-2015 del informe del WEF.
Los servicios del ferrocarril de alta velocidad y terrestre forman parte del sistema de transporte integrado bajo el FIDP. (Fotos de Huang Chung-hsin y cortesía de Chiu Fu-xing, Administración de Ferrocarriles de Taiwan)
Esfuerzo total
La ministra del Consejo Nacional de Desarrollo, Chen Mei-ling, considera que no se debe escatimar ningún esfuerzo a la hora de implementar el FIDP. “Taiwan necesita comenzar a construir la infraestructura del mañana para poder respaldar sus necesidades de desarrollo y responder a las más recientes tendencias industriales, tecnológicas y de estilo de vida, tanto dentro como fuera de la isla”, señaló Chen. “Al aumentar la inversión en infraestructura, el Gobierno podrá dar la pauta al estimular la economía, y así acelerar su transformación y mejora”.
El FIDP abarca ocho categorías: el entorno de recursos hídricos para construir una base a fin de hacer frente al cambio climático; las instalaciones para el cuidado infantil como una medida para contrarrestar la baja natalidad; la digitalización para crear una nación conectada; la seguridad alimentaria con el objetivo de proteger la salud de los consumidores; la energía verde que garantizará un ambiente sostenible para la vida humana; los recursos humanos que impulsen el empleo; el desarrollo de las vías ferroviarias que aportará servicios de transporte conveniente y seguro; así como los proyectos urbanos y rurales que equilibren el desarrollo regional.
Se estima que el plan sumará 15.700 mil millones de dólares estadounidenses al producto interno bruto (PIB) de Taiwan, contribuyendo en un promedio de 0,1 puntos porcentuales al PIB real en cada uno de sus cuatro años de duración.
El gasto en infraestructura pública, según Chen, sirve para impulsar las oportunidades de empleo, atraer la inversión privada y mejorar el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos. “Hemos seleccionado los proyectos más importantes y significativos para incluirlos en el programa”, apuntó Chen. “Estos pueden ayudar a paliar muchos retos económicos, medioambientales y sociales, así como a construir bases sólidas sobre las que la nación puede crecer y prosperar”, añadió la Ministra.
Wu Chung-shu, presidente del Instituto de Investigación Económica Chung-Hua (CIER, siglas en inglés), manifestó que el crecimiento económico de la República de China no ha sido positivo en los últimos años, citando las bajas cifras de 1,5 por ciento en 2016 y 0,7 por ciento doce meses antes. Al mismo tiempo, el gasto gubernamental para infraestructura se redujo.
“El inicio del FIDP podría señalar un cambio y dar a la economía el impulso que tanto necesita”, señaló Wu. “Si se lleva a cabo de manera eficiente y sostenible, el programa generará inversión privada y producirá un crecimiento más dinámico”, añadió.
Se establecerán unas 200 aulas adicionales de preescolar vía el FIDP para mejorar la calidad de vida de los padres y animarlos a tener más hijos. (Foto de Lin Min-hsuan)
Reto verdadero
Pero el asunto de mayor importancia para el Gobierno, según Wu, es garantizar que se dé igual énfasis a las infraestructuras tanto materiales como inmateriales. En el pasado, la prioridad se le daba a las instalaciones o estructuras físicas tales como aeropuertos, puentes y carreteras, y no al capital humano, los marcos legales y reglamentarios ni a los servicios públicos.
“Ambos tipos de infraestructura son cruciales para el avance económico, social y cultural de una nación”, señaló Wu. “El Gobierno debe enfocarse en redactar planes de acción detallados para el FIDP, y no dejar los componentes de la infraestructura inmaterial fuera del programa”, continuó Wu. Hacer frente al desempleo, y mejorar los salarios y los estándares de vida son asuntos esenciales para que el FIDP se haga realidad, manifestó.
Wu está de acuerdo en lo que respecta a esa parte inmaterial de la infraestructura. Es una buena idea incluir la promoción de los talentos y la mejora de los servicios públicos a través de los canales digitales en el FIDP, así como también los estándares internacionales, señaló Wu. “La infraestructura inmaterial de alta calidad es clave para desarrollar al máximo el potencial de una economía y facilitar el desarrollo comercial, las inversiones, así como la innovación y el comercio”, agregó.
Acceso total
La competitividad de una nación depende del acceso que los miembros de una sociedad tengan a una amplia gama de actividades económicas y servicios sociales. Este es un derecho fundamental de los ciudadanos para que puedan desarrollar y mejorar sus propias vidas, explicó Wu.
Al mismo tiempo, la puesta en marcha efectiva del FIDP tendrá un papel primordial en el éxito que tenga el mismo. “Los gobiernos, tanto el central como los locales, deben coordinar estrechamente la distribución de los recursos de forma responsable”, explicó Wu, haciendo hincapié en la importancia de una evaluación transparente y un mecanismo de supervisión para analizar los gastos y los resultados. Esta opinión es compartida por el Yuan Legislativo, el cual ha exigido que los fondos para el programa sean divididos en tres etapas, con cada una sujeta a revisión antes de que la siguiente sea aprobada.
Capacitar los recursos humanos e impulsar el empleo se encuentran entre las principales prioridades del FIDP. (Foto de Huang Chung-hsin)
Tsai Ming-fang, profesor asociado en el Departamento de Economía de la Universidad Tamkang en la ciudad de Nuevo Taipei, señaló que el FIDP podría resultar en un arma poderosa dentro del arsenal gubernamental para combatir los efectos del cambio climático. “Estamos viviendo en un mundo que está cambiando a un ritmo acelerado debido a fuerzas poderosas como el calentamiento global y la innovación tecnológica. En consecuencia, hay que buscar mejores y nuevas maneras de hacer lo que sea necesario para el futuro de Taiwan”, manifestó el profesor.
Según Tsai, la inversión significativa en energías renovables, según el FIDP, es una manera viable de que el país vaya reduciendo la energía nuclear y elimine los problemas consecuentes en el medio ambiente, la salud y la seguridad. Una inversión similar en la infraestructura para los recursos hídricos garantizará la calidad del agua potable y será un factor clave a la hora de mitigar el impacto de las inundaciones.
Las otras categorías no dejan de ser menos importantes, explicó Tsai, citando el desarrollo ferroviario y su papel en el establecimiento de una red de transporte integrada con los sistemas de alta velocidad y el tradicional, así como metros y trenes ligeros. “Los sistemas de transporte interconectados son vitales para reducir el tiempo de viaje e impulsar la industria del turismo”, agregó.
Política firme
Las mejoras en el suministro de energía, las tecnologías de la información y comunicaciones, el transporte y el suministro de agua, forman las bases de una política firme, que brindará los servicios que se esperan en una nación totalmente industrializada, manifestó Tsai. “También hace de la sociedad un espacio donde se puede vivir cómodamente, en el cual todos los miembros pueden compartir los beneficios de la vida moderna”, afirma Tsai.
Esta filosofía involucra estrechar la brecha urbana y rural a través de una distribución equitativa de recursos y actividad económica. Esto es especialmente importante para las áreas rurales pobladas predominantemente por ancianos, como resultado del traslado de los jóvenes a las ciudades en busca de educación y empleo. Se espera una mayor inversión en la infraestructura en estas partes de Taiwan, a fin de ayudar a crear entornos más adecuados para el empresariado y la innovación. Esto persuadirá a los jóvenes a regresar a sus pueblos natales, y como resultado, fortalecerá el entramado social de las comunidades locales, según Tsai.
Más turbinas eólicas, paneles solares y otros tipos de generadores de energía verde serán instalados alrededor de Taiwan según el programa. (Fotos de Huang Chung-hsin y Jimmy Lin)
Los proyectos del FIDP relacionados con las instalaciones para el cuidado infantil, la seguridad alimentaria y los recursos humanos también pueden producir un efecto positivo en los asuntos sociales complejos, tales como la protección del consumidor, los índices de fertilidad y el empleo. No obstante, Tsai advierte que el progreso verdadero será difícil de lograr sin un acuerdo entre los gobiernos central y locales a la hora de coordinar los proyectos existentes y los que se han propuesto. “Es necesario conocer de qué forma el FIDP puede convertirse en una plataforma con el propósito de apoyar tareas paralelas; como por ejemplo, la iniciativa para industrias innovadoras cinco más dos, manifestó Tsai.
La iniciativa se encuentra a la vanguardia de los esfuerzos gubernamentales por revitalizar la economía de Taiwan. Tiene como objetivo los cinco sectores emergentes y de alto crecimiento, a saber: biotecnología y farmacéutica, energía verde, defensa nacional, maquinaria inteligente e Internet de las cosas. Además, también se centra en la promoción de dos conceptos centrales: la economía circular y un nuevo paradigma para el desarrollo agrícola.
Otro asunto que hay que solucionar para poner en marcha el FIDP, según Tsai, es la falta de disposición para buscar soluciones a los problemas locales en el exterior. “Japón, por ejemplo, posee tecnologías avanzadas en el sector ferroviario, mientras que Singapur posee una rica experiencia en la gestión de recursos hídricos”, aseveró Tsai. “Mediante la cooperación con otros países, podemos tratar de obtener tecnologías cruciales y capacitar recursos humanos con talento en tecnología”, indicó Tsai.
No cabe duda de que una infraestructura de clase mundial y servicios bien establecidos son esenciales para alcanzar altos estándares de vida, mayor crecimiento económico y prosperidad duradera, expresó Tsai. “El FIDP tiene todas las posibilidades de ser una fórmula ganadora para Taiwan”, concluyó.